Lunes, 10 de diciembre de 2012



Cuando era trabajador social, hace muchos, muchos años, tuve la oportunidad de visitar a una joven quien había quedado incapacitada a causa de un accidente en carretera. Me dijo que después del accidente se había sentido, y de hecho, continuaba sintiéndose amargada. ¿Por qué le había sucedido a ella? ¿Qué había hecho para merecer tal castigo? Estas eran preguntas para las que deseaba encontrar respuesta.


En mi bolsillo llevaba una copia de un pequeño libro titulado In Tune With the Infinite (En Armonía con el Infinito) escrito por Ralph Waldo Trine, que había comprado esa mañana en una tienda de libros usados y se lo presté.


Dos o tres semanas después la visité nuevamente y me recibió con una encantadora sonrisa. Parecía que aquella amargada persona a la que había conocido se había transformado. Me dijo que era el libro perfecto para ella en ese momento de su vida y que había surtido un profundo efecto en su manera de pensar. Expresó grandes elogios hacia el autor y hacia mí por haberle prestado un libro tan inspirador. Realmente el libro cambió su vida, pues continuó con sus estudios en medicina y eventualmente se graduó como médico.


Después de todos estos años aún tengo aquel pequeño libro. Lo he prestado a muchos amigos quienes han recibido beneficios por la bella y sencilla forma en la que el autor explica la verdad con tanta claridad. Hasta hoy nunca he leído escrito alguno que haya provocado un efecto tan profundo, ni he visto la palabra escrita de Dios transformar vidas como lo ha hecho este hermoso e inspirador libro. Si se me permite citar el prefacio:

 


«Existe un hilo dorado que corre a través de cada religión en el mundo. Existe un hilo dorado que atraviesa las vidas y enseñanzas de todos los profetas, videntes, sabios y redentores en la historia del mundo, a través de la vida de todos los hombres y mujeres de un poder verdaderamente grande y perdurable. Todo aquello que ellos han realizado o logrado ha sido hecho completamente de acuerdo con la ley. Lo que uno ha hecho, todos lo pueden hacer».


«Este mismo hilo dorado debe entrar a la vida de todos aquellos quienes hoy, en este atareado mundo nuestro, cambiarían la impotencia por el poder, la debilidad y el sufrimiento por abundante salud y fortaleza, el dolor y la angustia por paz perfecta, la pobreza o cualquiera que sea la naturaleza de un estado por abundancia y plenitud».


«Cada uno construye su propio mundo. Construimos desde el interior tanto como atraemos del exterior. El pensamiento es la fuerza con la que construimos, ya que los pensamientos son fuerzas. Igual atrae a igual, como igual desarrolla a igual. En la medida que el pensamiento se espiritualiza, se hace más sutil y poderoso en sus trabajos. Esta espiritualización está de acuerdo con las leyes y está dentro del alcance de todos».


«Todo se elabora en lo invisible antes de manifestarse en lo visible, en el ideal antes de realizarse en lo real, en lo espiritual antes de mostrase en lo material. El reino de lo invisible es el reino de la causa. El reino de lo visible es el reino del efecto. La naturaleza del efecto siempre está determinada y condicionada por la naturaleza de su causa...»


«...Existe una secuencia divina corriendo a través del universo. Adentro y arriba y abajo de la voluntad humana incesantemente obra la voluntad Divina. Estar en armonía con ésta y por lo tanto con todas las leyes y fuerzas superiores, para conectarse y trabajar en conjunto con ellas, con el fin de que las mismas trabajen ligadas y conjuntamente con nosotros, significa entrar a la cadena de esta maravillosa secuencia. Este es el secreto del éxito. Esto significa entrar en posesión de riquezas desconocidas, en la realización de poderes no soñados».

 

Por Ken Alexander, F.R.C.
Revista El Rosacruz A.M.O.R.C.
Abril de 1995 


Publicado por cutronio @ 10:33  | Aplicaci?n pr?ctica
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