Jueves, 29 de noviembre de 2012



En las tradiciones, mitos y narraciones anteriores a la era cristiana hay indicios de que la época que sigue inmediatamente al comienzo del invierno era época de festejos. El cambio de las estaciones produjo impresión profunda al hombre primitivo, especialmente a quienes vivían en latitudes templadas. El funcionamiento de las extrañas fuerzas que el hombre denomina hoy, las leyes de la naturaleza, quedaba patente para el hombre en el cambio de estaciones. La primavera con su renacimiento, el verano con su madurez, el otoño con su decadencia y el invierno como período de descanso, parecían mostrar al hombre primitivo que había una afinidad entre la vida de él y el funcionamiento de ciertas fuerzas exteriores.


A medida que los días se iban haciendo más cortos, los hombres, en su ignorancia o superstición, han podido asustarse algo, preguntándose si los días se irían a hacer siempre más y más cortos y más y más fríos, y si el sol regresaría o no en la primavera. Finalmente, los días cada vez mas cortos conducían al más corto de todos los días del año; al día siguiente todo el mundo podía observar que los días comenzaban a hacerse más largos. Era seguro que habría un regreso de la primavera. El hombre primitivo ha debido considerar esto como un milagro, y para conmemorar el regreso de la luz, fijó un periodo para festividades, ritos religiosos y otras actividades.


No sabemos cómo, en el mundo cristiano, se asoció el nacimiento de Cristo con esta misma época, pero es cierto que la observancia de la Navidad constituye una de las pocas festividades que se han perpetuado hasta hoy desde los tiempos más antiguos de la humanidad.


La Navidad hoy puede presentar diversos significados. Tiene un carácter profundamente religioso para quienes apoyan los principios que Jesús expuso cuando vivió en la tierra. Sin embargo, en el mundo entero hay personas que no son religiosas y que sin embargo consideran ese día y esa estación como lo más importante del año.

 


Navidad Mística - Sandro Botticelli

 

Además de lo que signifique la Navidad para cada individuo, también ha llegado a ser el tiempo de la buena voluntad y el tiempo de dar. La mayoría de la gente, al menos exteriormente, parece que estuvieran más felices, y una expresión de buena voluntad, más o menos sincera, se manifiesta hasta en la menor frase o acto de la mayoría de las personas. Si el hombre pudiera comprender cómo su conducta puede modificar hasta sus pensamientos más íntimos, modificaría entonces su conducta, inclinándola hacia esa demostración de buena voluntad en todos los momentos del año; así, probablemente, muchos problemas perderían su importancia entre las relaciones sociales del hombre.


El significado místico de la Navidad es el renacimiento del verdadero yo. En esa ocasión, dejamos que nuestro verdadero ser, nuestro verdadero yo, suba hasta la superficie y se exprese libremente.


En esta Navidad que se acerca debemos recordar que estamos en un mundo que necesita una demostración de buena voluntad. Nuestro deber es comprender el verdadero significado de la Navidad, que está en la perpetuación de los ideales expresados por Aquel cuyo nacimiento se conmemora y que son los de que el hombre alcance todo su valor mediante el desarrollo y crecimiento individual y también mediante la tolerancia y la buena voluntad para con todos los demás seres humanos.

 

Revista El Rosacruz A.M.O.R.C. 
Noviembre de 1949


Publicado por cutronio @ 9:54  | Simbolismo
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