S?bado, 10 de noviembre de 2012

es del Egipto de donde salió el saber…


Max Guilmot
y su esposa, de Bruselas, Bélgica, visitaron recientemente* el Parque Rosacruz.
Durante su permanencia en San José, el doctor Guilmot dictó, en la Galería de Arte del Museo Egipcio Rosacruz, dos interesantísimas conferencias, ilustradas, sobre los fascinantes temas de Los Textos de las Pirámides” y “El Libro de los Muertos".


Frater Guilmot es una destacada personalidad mundial en egiptología, tiene el doctorado en Filosofía y Letras, del Instituto Oriental de Bruselas y otras distinciones; es asistente de la Fundación Egiptológica Reina Isabel, sección de las Instituciones y Derechos Faraónicos y Consejero Científico del Museo Egipcio Rosacruz de San José, California, función en la que sucediera al doctor Etienne Drioton. En tal función, el doctor Guilmot supervisa y verifica la autenticidad de todas las antigüedades que se exhiben en nuestro Museo, como así mismo, sus valiosas colecciones; está, además, a cargo de las traducciones de los textos de los materiales.

Aún el más breve comentario relacionado con las dos brillantes conferencias que dictara en nuestra Galería de Arte, obligaría a páginas y páginas de nutrida lectura; nos abstenemos de tales comentarios para hacer llegar a nuestros lectores parte de la conversación que sostuviéramos con este sabio, caminando lentamente por las diferentes dependencias de nuestro Museo.



¿Cuándo y por qué sintió por primera vez el impulso de dedicarse al estudio de la egiptología?


-Comencé a interesarme en la egiptología a los 12 años de edad. Para su dominio todo estudio serio debe empezar con el desciframiento de los jeroglíficos: no se puede adquirir conocimiento de una civilización sin comprender sus escritos. A los 16 años, yo leía el egipcio. Nunca pude separarme del estudio del Egipto. En el Egipto me siento en mi casa. Esto sobrepasa toda comprensión intelectual.


De los variados aspectos de la historia del antiguo Egipto, ¿Cuáles han sido los que más le han interesado? ¿La civilización en sí misma? ¿Su religión?


-Cuando se conoce la lengua egipcia se puede abordar el estudio de los textos religiosos, su profunda psicología, sus intuiciones extraordinarias sobre el Misterio Cósmico y sobre nuestro destino. Esos presentimientos son siempre valiosos para el hombre de hoy. Es muy lamentable que no exista en ningún lugar del mundo una enseñanza de la fe egipcia orientada de esa manera. Acabo de terminar un libro: “El Mensaje Espiritual del Egipto Antiguo", que se publicará en París, próximamente, en el que he traducido la esencia de la Gran Lección que nos ha dado el Egipto.

 


En realidad, a través de sus palabras, el doctor Guilmot expresó claramente su preferencia: la religión de ese pueblo maravilloso.


¿Cree usted que una parte de la cultura egipcia de la antigüedad (no importa lo pequeña que sea) sobrevive aún intacta en algún aspecto de nuestra moderna civilización? De ser así, ¿cuál sería?


-El Egipto antiguo vive en todas partes del mundo moderno: la filosofía griega (con Pitágoras y Platón), ha servido de vehículo al pensamiento egipcio; es aquí donde penetró al naciente cristianismo y finalmente a occidente. Un ejemplo de entre cien: un papiro conservado en Leyden, que data del año 1100 antes de Cristo, proclama que Dios es "Tres en Uno". La noción de la Trinidad es, en su mayor parte, de origen egipcio. Es una lástima que no exista en Europa o en los Estados Unidos un Instituto de Egiptología, compuesto de dos secciones principales: una, consagrada a una iniciación en la lengua egipcia, (el estudiante aprendería, por ejemplo, que el nombre moderno "Isidora" indica que la niña ha venido al mundo como un "don" de la diosa Isis; y que el nombre "Susana" significa que la niñita que acaba de nacer tiene la pureza de la "flor de loto" (en egipcio, Sechen). La otra sección de ese Instituto estaría consagrada a la transmisión del Mensaje egipcio en las religiones modernas (el estudiante analizaría, por ejemplo, el tema de la Pasión, los puntos de vista comunes entre Jesús y Osiris: los dos sufrieron, murieron y renacieron por el bien de la humanidad). Creo que esa enseñanza sería capaz de entusiasmar a multitudes de estudiantes y rendiría, al Egipto, el lugar viviente al que tiene derecho en el mundo moderno.

 

 

Habíamos llegado frente a la estatua de Akhnaton, en la sección Tell-el-Amarna de nuestro Museo. El discutido personaje histórico, que tanto tiene que ver con los comienzos de nuestra Orden, nos inspiró la siguiente pregunta.


Usted, por supuesto, sabe que para los Rosacruces el Faraón Akhnaton es una de las más admiradas y queridas figuras de ese tiempo. ¿Podría darnos su opinión de él, no solamente como reformador religioso sino también como gobernante y como hombre?


-La figura del faraón Akhnaton es muy enigmática. No es posible hablar largamente de él aquí. Si puedo, volveré a San José en julio de 1971. Este ser excepcional, místico fervoroso de inspiración divina y monarca torpe al mismo tiempo, será un interesante tema para charlas. Hay que estar prevenidos, sin embargo, de los numerosos libros acerca de Akhnaton, escritos por autores desprovistos de toda autoridad científica. Cuando el rey, por ejemplo, decidió romper con el sacerdocio de Amón, es evidente que la seguridad de haber encontrado a Dios no decidió sola la ida a Amarna. La audacia fantástica de crear una nueva ciudad se debió, también, a otras razones, a fuerzas complicadas, históricas y económicas; y, además, convendría analizar el rol tan equivoco de la reina Nefertiti sobre la mentalidad de Akhnaton.


Durante sus numerosas visitas al Egipto, ¿qué le ha parecido a usted lo más interesante y asombroso que haya visto, estudiado, investigado o encontrado?


-Todo el Valle del Nilo, desde El Cairo hasta el lejano Sudán, es una tierra de maravillas. Cada vez que he conducido los grupos en Egipto he apreciado que es el simbolismo de los monumentos lo que más fascina. Si un viajero apurado me preguntara: "¿Qué debo ver en Egipto?", yo le respondería: "Cúrvese en dos dentro de los pasadizos de la pirámide de Cheops y medite dentro de la Sala del Sarcófago; visite, en el crepúsculo, los desfiladeros de rocas rojas del Valle de los Reyes y pase por la Ciudad Santa de Karnak que fuera, hace tres mil años, el centro del mundo civilizado."

 


Si el Egipto de la antigüedad hubiera perdurado como un imperio hasta los tiempos presentes y hubiera reemplazado o dominado al Imperio Romano tomando su lugar en la historia, ¿cómo habría sido la civilización moderna? ¿Mejor?¿Más grande?¿Más desarrollado?¿Más atrasada? ¿Qué acerca de la tecnología y la filosofía?


-Si la historia hubiera seguido otro curso, si el Egipto hubiera podido imponer sus formas de civilización al mundo de hoy, es seguro, a mi parecer, que la Tierra de los Hombres sería un lugar para vivir infinitamente mejor. Desde el tiempo de las pirámides (2700 años antes de Cristo), los textos egipcios exaltan la caridad, el amor al prójimo, la no violencia y las relaciones humanas fundadas en los valores humanos. Por tres mil años, mencionaremos a los grandes pensadores como Ani, Amenomope y Ptahhotep, el egiptólogo reencuentra los grandes temas de la moral de Cristo. La política internacional del Egipto fue siempre moldeada (salvo raras excepciones) del sentido de lo humano, de la mesura y del respeto a la personalidad. El Egipto no solamente descubrió la escritura, sino además una dirección siempre válida de la espiritualidad. Un extranjero, un príncipe de Biblos, dijo al respecto, allá por el año 1000 A.C.: "Es del Egipto de donde salió la Excelencia que aún le queda por alcanzar a mi país; es del Egipto de donde salió el Saber".


La hora (estaba ya llena de gente la Galería de Arte, para la segunda conferencia de este sabio) nos obligó a terminar esta charla fascinante. Quedamos de reanudarla en 1971, cuando el doctor Guilmot venga a San José, especialmente invitado por nuestro Imperator, para dictar conferencias sobre su especialidad en los cursos de la Universidad Rose+Croix. Será más breve, no obstante, la espera de nuestros lectores, pues Frater Guilmot nos enviará desde Bélgica, especialmente para nuestra revista, algunos artículos relacionados con ese pueblo maravilloso que acunó sus inquietudes de todo orden junto a las riberas de ese río que fue su don: el Nilo.

 

Por Max Guilmot, F.R.C.
Revista El Rosacruz A.M.O.R.C.
* Artículo publicado en Noviembre de 1969


Leer más
 

El Proceso de Las Iniciaciones en El Antiguo Egipto - Max Guilmot 
La Epoca y los Misterios de Akhnaton

Introducción a los Jeroglíficos Egipcios - Mark Collier / Bill Manley
El Libro Egipcio de Los Muertos - Albert Champdor


Publicado por cutronio @ 18:55  | Filosof?a
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios