Lunes, 29 de octubre de 2012


No podemos vivir sin amor; no podemos vivir sin belleza. Necesitamos sus blancos pilares para elevar nuestros corazones hacia nueva vida. La humanidad doliente merece un mundo más hermoso en el que pueda solazar su alma.


Llenas están de nuevos y raros colores las tempestuosas lluvias de la vida. Así como los fuertes chubascos son portadores de energía vivificante y necesaria para el crecimiento, el Arte es lluvia de belleza que desciende desde el cielo sobre la tierra. Es Dios hablando, mostrando su corazón al mundo, llenándolo de frescos recuerdos de los hermosos reinos del infinito.


Es labor del artista traer esta belleza al mundo, pero ¿cuánta belleza es el mundo capaz de recibir y apreciar? Tipos más elevados y divinos de belleza existen mas allá del horizonte en el nuevo arte que vemos alborear. Existe música que el mundo aún no ha oído; hay esplendores aún no imaginados, que el mundo no ha visto todavía.


El firmamento no ha abierto aún sus puertas, a fin de que la Luz no nos deslumbre con sus resplandores. Lo que vemos es tan sólo una promesa de la magnificencia aún por venir. Las maravillas de la época del espacio serán igualadas por nueva belleza. Las nuevas perspectivas, así como los nuevos ritmos y armonías del Arte son tan solo precursores de mayor belleza como una necesidad del mundo. Corresponde a nosotros recibir con agrado a estos mensajeros de Luz y preparar el camino para entrar de lleno en el reino de la belleza.

 

Por Charles W. Haddock, F.R.C.
Revista El Rosacruz A.M.O.R.C.
Mayo de 1962 


Publicado por cutronio @ 22:32  | Sociedad
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