S?bado, 13 de octubre de 2012


He aquí una profunda exhortación que nos han hecho místicos y filósofos desde los más remotos tiempos: Conócete a ti mismo. Pero, ¿en qué consiste este propio conocimiento? ¿Se trata de conocer nuestro carácter?


Para el Rosacruz es algo más hondo, es, ante todo, conocer ese Ser Interno que llevamos en nosotros, el Ser Divino, el Infinito Principio y Fin de la existencia, su esencia misma. Es buscar la causa de la existencia, la relación entre lo finito y lo infinito, entre lo interno y lo externo. Conociendo ese Ser Interno tendremos el conocimiento de nuestra relación con Dios, que es lo que busca el Rosacruz a través de sus estudios místicos.


Nuestro Gran Maestro, Rodman R. Clayson, nos enseña que es más importante “conocerse a uno mismo, que tener conocimientos,” puesto que conociendo el verdadero Ser, es como asomarse al interior de las cosas y contemplar el Plan Cósmico.


Con este conocimiento tendremos la comprensión de las leyes de causa y efecto, y de la relación de sus resultados o manifestaciones. A medida que avancemos en este conocimiento y nos demos cuenta que somos un segmento indivisible del Gran Todo, sabremos apreciar que esa armoniosa fuerza de la unidad que mantiene con lo Divino, se irradia a través de la persona y nos ayuda a desenvolver la intuición y sus facultades, medio por el cual podremos escuchar esa Voz interna que nos enseña a corregir nuestra manera de pensar y nos indica la manera de vivir sabiamente.


El Ser Interno se manifiesta gradualmente en la personalidad del alma, a medida que ésta se va desarrollando hacia un plano más elevado de consciencia, por medio de las experiencias del ser externo. Si el hombre conoce su verdadero Ser, su Ser Interno, acepta a éste como su guía y pone todo su empeño en recibir sus mensajes. Las debilidades humanas disminuirán a medida que dejemos que la energía divina fluya hacia el ser externo, para perfeccionarlo en todas sus manifestaciones, y así gozar del feliz resultado de la armonía entre el verdadero Yo y el ser externo. La sinceridad de nuestro esfuerzo en la búsqueda de elevados ideales, nos permitiría de ese modo llegar a la integración con el Cósmico.

 

Por Elvira Santa María, S.R.C
Revista El Rosacruz A.M.O.R.C.  

Nota: La autora de esta meditación es Antigua Maestra del Capítulo de AMORC en Lima, Perú. Esta meditación apareció en Septiembre de 1955 en el Boletín de dicho Capítulo.


Publicado por cutronio @ 20:50  | Metaf?sica
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