Mi?rcoles, 19 de septiembre de 2012

De “The Rosicrucian Digest” Julio 1941

 
Nota: La siguiente es una carta enviada por Frater Raymund Andrea, Gran Maestro de Gran
Bretaña, a todos los miembros Rosacruces afiliados con su jurisdicción. Enfrentado a tremendos obstáculos en su nación, él gasta gran energía de mente y cuerpo en fomentar, no solo los ideales esotéricos de la Orden Rosacruz, sino sus aspectos físicos también. Él es un trabajador incesante, y tan práctico en sus actividades como idealista en su pensamiento. Año tras año, por sus logros, él ha probado su fidelidad a su responsabilidad sagrada. Él no se propuso que su carta fuera publicada en "el Rosacruz," pero la determinación que virtualmente irradia, así como su petición a los miembros para mantenerse firmes sobre los principios Rosacruces en sus suplicios, es digna, en nuestra opinión, de lectura por los Rosacruces en toda la tierra. Las exhortaciones contenidas en la carta de Frater Andrea no son frases vacías o bonitas que resuenan. Ellas han sido ejemplificadas por su vida modesta y de retiro y por lo que él en realidad nos ha brindado durante sus años de servicio. Dejemos a los Rosacruces de todas partes, tomar nuevo estímulo de sus palabras.

IMPERATOR
[Ralph M. Lewis].

 

 

Muy queridos miembros de la Rosa Cruz:

No muy a menudo envío una circular a los miembros, como la presente. Tengo dos motivospara no hacerlo tan seguido. Uno es, que los miembros estén en contacto cercano con el trabajo y la influencia de la Orden mediante la Monografía regular semanal que les llega, y eso en sí mismo es un mensaje personal y el aseguramiento de ser una parte de aquel trabajo e influencia. Además, una carta personal de la Logia a veces acompaña una Monografía y es un medio de ayuda especial e inspiración. La segunda razón es, que los miembros están bajo mi supervisión personal y hay una corriente constante de correspondencia entre nosotros a lo largo del año, de la cual la mayor parte trata con problemas íntimos personales que tienen la prioridad de mi tiempo e interés. El tiempo muy a menudo prohíbe la escritura de muy largas cartas; sin embargo, aquellos problemas que reclaman primero atención de mi tiempo, interés y energía, debo tratarlos con concisión, en lo mejor de mi capacidad.


Pero hoy es de una gravedad profunda que nos concierne todos. Sufrimiento y ansiedad, decepción y pérdida, han venido a todos en una forma u otra. Y aunque afrontamos esta noche oscura del alma con coraje y fe firme en la verdad que conocemos, y creemos en la parte relativamente importante que jugamos, cada uno en su propia esfera, en la asistencia a construir el nuevo mundo que incluso ahora se forma detrás del caos mundial, nosotros sentimos pena y quedamos perplejos debido a la voz de sufrimiento y desesperación que nos alcanza en cada mano. Pero nuestro pensamiento no puede permanecer en casa, ni la intención en nosotros. Esta salta fuera, a través de las fronteras, tratando de bendecir y proteger a los que son privados, quebrados, mutilados y están desesperados en los desechos tristes de este Getsemaní mundial.


Una carta recientemente recibida de una dama, miembro de la Orden, me motivó para enviarles este mensaje, en este momento de la mayor crisis. La carta es la voz de sufrimiento más profundo y llamado de atención, y cito de ella.


"Millones de madres no somos capaces de
continuar solas. Mi amado hijo está perdido.
Por el piadoso amor de Dios recibí un mensaje
mientras dormía, y al verlo herido,
yaciendo encerrado en un edificio, he preguntado. – Si esto
place a los Maestros, hecho está,
manteniendo esto en la Mente Cósmica. 
Él tiene un cuerpo y
alma pura, 23 años de dar y acrecentar amor,
bendecido con el regalo de la música y una
mente fina.
Le pido que usted le dé un mensaje de amor y sosiego."


Esa carta, escrita en la angustia del alma, es sólo una de muchas, muchas similares. Pero ese hecho no disminuye el sufrimiento individual; esto probablemente lo aumenta. Aún esta comprensión y compartir del sufrimiento de otros es la ayuda más potente. Esto refuerza el parentesco de las almas y nos prepara para un servicio más amplio en el mundo.


Este es el mensaje que deseo enviarles en esta hora. Escuchamos mucho en la radio sobre compartir los peligros comunes de hoy día, de enfrentarlos valientemente y con fe acrecentada en el triunfo final del bien. Y está bien. Pero en la Orden, con una fe firme en el conocimiento en nuestras manos y en los Maestros de la vida, debemos procurar ser un ejemplo vivo de lo que creemos, y hacemos todo lo posible de modos simples y comunes – porque este es el camino de gran servicio- por llevar nuestra influencia dando apoyo a otros en cualquier parte donde nos encontremos. Debemos hacer todo lo posible por disminuir el encanto del miedo que tan insidiosamente se esfuerza en minar nuestra esperanza en la nueva edad por la cual nos hemos esforzado por mucho tiempo. Debemos rechazar la duda que haya en lo profundo, aun sin revelarse, del propósito detrás del velo de los acontecimientos. Tal como en el escenario de guerra de toda clase la contraseña es, resistir obstinadamente, tan así debe ser esto en nosotros quienes estamos sobre un camino del cual no puede haber ninguna marcha atrás.


He escrito en otra parte que el místico debe ser militante. Esto se aplica hoy como nunca antes. Él debe luchar, a menudo silencioso y desconocido, contra todo pronóstico. Sólo así él demuestra su fuerza y que su fe tiene un cimiento inmortal. No importa lo que sus errores puedan ser, o lo que la niebla de dudas pueda sugerir, no importa cuán cansado sienta el cuerpo o ansiedad en su mente, su claro deber y privilegio son, resistir. Esa actitud tiene un efecto incalculable en beneficio de otros. Su pensamiento no puede ser ocultado. Esto impacta sobre la atmósfera mundial, animando e inspirado de modos que él nunca sabrá, atrayendo a él los invisibles agentes del bien que esperan su petición.


La conmovedora carta de la cual he citado debería acentuar de un modo profundamente personal nuestra responsabilidad como miembros de nuestra Orden. Nosotros deberíamos compartir este sufrimiento en pensamiento, y tomar nuestra parte en el alivio de ello cultivando una compasión mayor de corazón y una fuerza dedicada de mente. Nosotros conocemos la ley y deberíamos usarla al máximo, según nuestra capacidad. Esto no puede fallar. Esto trabajará de modos milagrosos y traerá la paz, alivio y la fortaleza a los que casi han perdido todo en la desesperación. Esto restaurará la fe que casi desapareció. Y nuestra recompensa será una visión más grande, una visión interna más clara, y un poder de servicio el cual no buscamos.


Con mis saludos más amables y todos los buenos deseos de Paz Profunda.
Atentamente y fraternalmente, suyo

R. Andrea.

De “The Rosicrucian Digest” Julio 1941
Traducción P. C. D. G. F.R.C.


Publicado por cutronio @ 21:40  | Sociedad
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