Mi?rcoles, 11 de abril de 2012


Sé que millares de estudiantes de metafísica y parapsicología están interesados en lo que se llama transmisión del pensamiento o telepatía, y por eso quiero comentar un poco algunas experiencias inusitadas de comunicación telepática o transmisión del pensamiento, que se realizan cuando menos lo esperamos.


Hemos pensado alguna vez qué es lo que verdaderamente sucede cuando hablarnos por teléfono con otra persona? Naturalmente, pensamos que estamos en contacto eléctrico con la persona que está al otro extremo de la línea.


Creemos que las únicas expresiones que recibimos son los impulsos eléctricos que las ondas del sonido han producido en los alambres que conectan nuestro teléfono con el otro. Pero hemos encontrado, y también lo han encontrado muchos otros que me han escrito acerca de sus experimentos sobre este asunto, que, al mismo tiempo que estamos hablando a la otra persona, nuestra mente está en contacto o en entonamiento, lo mismo que nuestro oído. Ustedes sin duda han observado que cuando los llama por teléfono alguien con quien no han hablado durante mucho tiempo, alguien a quien ustedes conocen casualmente, tal vez, o algún pariente o amigo de quien no tienen noticias hace tiempo, entonces la mente de ustedes comienza a analizar la voz de esa persona. Ustedes tratan de hallar en la manera de hablar, en el tono de la voz y en otras características semejantes y sutiles, un recuerdo del trato anterior con ese individuo. Sin duda que ustedes analizarán para determinar si la persona que habla es verdaderamente la que afirma que es. Ustedes se preguntarán si la persona se ha avejentado, si la voz suena como antes, y si hay más cultura o más refinamiento, o por el contrario, menos cultura o refinamiento en la manera de hablar, etcétera.


Sin duda, ustedes recordarán que, si se detienen a pensar un momento, es muy fácil decir, cuando se trata de teléfono, si la persona que nos habla lo hace sarcástica o sinceramente, con alegría y felicidad o con tristeza, o de manera preocupada o engañosa. No siempre son las palabras empleadas, o la construcción gramatical, ni la índole de los hechos que las palabras revelan, lo que nos da la impresión de sinceridad, de sarcasmo, de insinceridad, de duda, de engaño, de felicidad, etcétera.


Claro está que algunas de estas cualidades se distinguen en el tono de la voz, porque es fácil diferenciar entre una voz alegre, risueña, cantarina, y una triste y dolorosa. Pero cuando la voz no es definida en su tono emocional, hay otros medios para comunicar la actitud mental del individuo. Tal vez hemos dicho a veces, después de oír a alguien por el teléfono: "Parece que estuviera triste", o "Parecía más tranquilo y más feliz que antes". Y quizás hemos tratado de analizar después lo que la persona dijo, o la manera de decirlo, para ver qué fue lo que creó en nuestra mente la impresión de felicidad o de tristeza.


Sin duda que algunas veces, repitiéndonos las palabras de esa persona, o imitando su tono de voz, hemos llegado a la conclusión de que en realidad no había nada ni en las palabras ni en el tono que pudiera dar esa impresión. Sin embargo "lo captamos" de alguna manera que no podemos explicar, y entonces simplemente prescindimos de nuestras consideraciones y nos olvidamos de eso.


Muchas veces se transmite de quien habla a quien oye una falta de sinceridad, no por medio de las palabras ni por el tono de la voz, sino por la impresión que existe en la mente del que está hablando.


Es cierto que cuando una persona deliberadamente va a llamar a otra persona por teléfono para decirle algo falso o engañoso o que sea velado en su ironía o en sus insinuaciones, muchas veces pasa varios minutos pensando cómo se va a expresar para que sus palabras o el tono de su voz no delaten sus verdaderos pensamientos. Tomemos, por ejemplo, un vendedor, o alguien que esté solicitando un donativo o la compra de algo. Este sabe que debe ser muy cuidadoso con sus palabras para no decir directamente una mentira, pero, por otra parte, desea que sus palabras transmitan una falsa impresión de sinceridad y veracidad. Esa persona repasará su pretendida conversación durante varios minutos antes de hablar por el teléfono y deliberadamente formará sus frases para crear la debida impresión. Pero mientras esa persona habla con nosotros por el teléfono, tiene en su mente dos series de ideas; una de ellas consiste en lo falso o engañador que la persona quiere decirnos, pero tiene también en su mente las otras ideas que debe evitar cuidadosamente y no permitir que se filtren en la conversación y lo echen a perder todo. Esa persona tiene dos imágenes mentales o dos ideas de imágenes en su mente mientras está hablando.


En muchos casos y en muchas circunstancias, el individuo que está en el otro extremo de la línea telefónica oye las palabras que se dicen, pero al mismo tiempo recibe una aguda impresión procedente de la mente del que está hablando, la cual es una impresión diferente de la que sugieren las palabras.


Muchas veces la persona que ha oído esa conversación y ha recibido esa impresión secundaria, puede decir: "Sí, yo oí lo que usted dijo, pero yo sé lo que usted quiere decir". En verdad, podría decir: "Yo oí lo que usted quiere que yo crea, pero yo creo lo que usted no quería que yo escuchara''.


En muchos casos en que un individuo ha llamado a otro por teléfono para decirle que ha ocurrido un accidente, o que algún ser querido está algo enfermo y lo han llevado al hospital, y que la persona debe venir a ese hospital pronto para que vea al enfermo o al herido, la impresión mental trasmitida por el teléfono al que escucha ha sido mucho más definida. El que oye ha sabido inmediatamente que quien habla está tratando de velar u ocultar los hechos reales y que el individuo que está en el hospital está seriamente herido y probablemente al borde del tránsito.


Con este asunto se pueden hacer algunos experimentos interesantes. Uno de ellos es este: Llame por teléfono a algún amigo cuando usted sepa que está en su casa por la noche, y pídale que tenga la bocina del teléfono junto al oído y el trasmisor del teléfono contra su pecho (esto era posible en los teléfonos antiguos). Al mismo tiempo él debe mirar o concentrarse en algún objeto que esté en el cuarto, o en alguna parte del cuarto, o en alguna cosa de color o en alguna cosa definida que sea de índole descollante o destacada. Diga a la persona que esté en el otro extremo que tenga el teléfono de la manera dicha y que concentre la vista sobre el objeto durante un minuto. Al mismo tiempo, usted debe tener el teléfono con el auricular o bocina sobre el oído y el trasmisor contra la parte baja del cuello o contra el pecho. Concentre su mente en la mente de la otra persona, y mire a ver si recibe una impresión de lo que la otra persona está mirando o pensando. Al cabo de un minuto, hable por el teléfono y diga a su amigo lo que usted cree que estaba mirando o en lo que usted cree que él se estaba concentrando.


Hay dos cosas que deben tenerse presentes: Primera, no es necesario que usted tenga el transmisor del teléfono sobre la piel desnuda del pecho. Sea cual fuere la ropa que usted tenga sobre el cuerpo, el teléfono puede estar encima de esa tela. Recuerde que cuando su amigo le diga qué es aquello en que se concentraba o lo que miraba, usted pudiera encontrar que es diferente de la impresión que usted recibió. Pero luego que él le haya terminado de decir qué era en lo que él se concentró, diga usted la impresión recibida. En muchos casos, la otra persona le dirá: " ¡Qué extraño! Yo no estaba mirando la cosa que usted menciona, sino otra diferente. Pero cuando busqué en qué concentrarme, pensé en el objeto que usted describe, pero luego lo deseché". O pudiera también decir: "Yo no estaba mirando la cosa que usted describe, pero está cerca de la que yo miraba". O pudiera contestar: "No me concentraba en la cosa que usted describe, pero yo tenía en la mano la cosa que usted menciona, pocos instantes antes de que usted me llamara por teléfono", o bien, dirá que entonces la estaba viendo o trabajando en ella o usándola o que tendrá que manejarla o pensar en ella, etcétera.


A veces, la persona que está en el otro extremo de la línea telefónica dirá: "Yo no estaba viendo la cosa que usted describe, pero aunque parezca raro, es la cosa más destacada de mi cuarto, y si usted fuera a echar una ojeada a mi cuarto, con los ojos de la mente, probablemente usted escogería la cosa que usted menciona, como la más prominente de todas".


Lleve un registro de sus experimentos. de cuántos tienen buenos resultados de manera positiva, cuantos prueban que usted estaba viendo algo que estaba cerca del objeto, o algo llamativo del cuarto, aunque no fuera la cosa en que se efectuaba la concentración, y cuántas pruebas resultaron fracasos completos.


Haga doce pruebas de éstas, no en la misma noche o en el mismo día, sino a lo largo de un mes. Luego, cuando llame a alguien por teléfono o alguien lo llame, recuerde lo que he dicho. Vea si puede precisar cuántas vibraciones mentales recibe que no procedan solamente de las palabras o del tono de la voz.

 

Dr. Harvey Spencer Lewis, F. R. C. 
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Publicado por cutronio @ 0:24  | Aplicaci?n pr?ctica
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