Jueves, 23 de febrero de 2012


Hay momentos en los que puede parecer difícil no inquietarse o perturbarse por las acciones, actitudes o palabras de otra persona, pero el estudiante de misticismo no debe vivir perturbado o triste.


El tiene que asumir el control de sus pensamientos y sus sentimientos, así como calmar sus emociones; debe recurrir a la fuente de amor interior y neutralizar las ideas discordantes, evitando inquietarse por la actitud de otra persona o por las circunstancias.


La guía interna le proporcionará calma, serenidad y confianza para que pueda mantenerse imperturbable ante los embates de la negatividad. Cuando alguien trate de robarnos los sentimientos de armonía y amor que deben reinar en nosotros, debemos ser comprensivos y entender que esa persona está vibrando en una escala inferior a la nuestra en lo que respecta a la armonía, y que debemos irradiar con mayor fuerza nuestro amor. Hay casos en los que pareciera imposible poder enviar pensamientos de amor, cuando vemos que la actitud y la grosería de la otra persona no tienen una aparente razón de ser.


Mas, detengámonos y analicemos: ¿Será que con nuestro egocentrismo no le hemos dado una oportunidad a esa persona que pide a gritos reconocimiento, o que, como en un espejo, ve reflejadas en nosotros sus imperfecciones y desea proyectarse en nosotros para pulirnos a fin de que podamos brillar con todo fulgor e irradiar las más puras vibraciones de amor y armonía?


Cuando todavía nos molestan las nimiedades, eso indica que nos falta mucho desarrollo, que nos falta contemplar cómo se desenvuelven las cosas simples. Tal vez observando cuán admirablemente sencilla es la Naturaleza, lograremos ser menos complicados y mantenernos imperturbables ante las acciones negativas o lo que para nosotros se refleja como un acto inarmónico.

 

 

Si observamos la Luna, por ejemplo, veremos que en una noche azul este disco plateado ofrece en su sencillez un contraste que nos inspira belleza. Los niños dibujan con frecuencia a la luna y, al igual que los adultos, le dan rienda suelta a sus fantasías. Esa misma Luna sencilla es la que controla con su magnetismo el vaivén de las olas del mar, es decir, controla la fuerza del tempestuoso océano. También ejerce influencia en las personas que sufren de problemas emocionales; pero ella, la Luna, no deja de ser sencillamente bella.


Otro ejemplo de sencillez es la flor de loto; las raíces de la planta están fijadas en el fondo del pantano, rodeada de mosquitos y alimañas; pero la flor de loto emerge majestuosa y, no obstante su sencillez, nos deslumbra con su belleza irguiéndose sobre las aguas turbias, exhalando su aroma y demostrándonos que no importa cuán complicado y negativo sea el ambiente que nos rodea, sí nos mantenemos imperturbables exhalaremos el aroma de nuestro amor. Nuestra sencillez nos hará destacarnos y, cual la flor de loto, nuestra calma, serenidad y confianza nos harán destacarnos convirtiéndonos en el punto sencillo y bello de nuestro ambiente.


El secreto está en el control emocional, en saber recurrir a la fuente de amor que es parte de nuestro Ser, en saber superar los problemas, en aceptar que somos parte de la Unidad Cósmica y en comprender que esa Unidad con Dios tiene infinitas partes que deben estar en armonía con nosotros para así poder sentir a Dios. Pues como dijo el Maestro de Maestros, Jesús, "Dios es Amor": el amor nos mantiene en perfecta Paz, en pleno control de nuestras emociones o, dicho en términos musicales, en Armonía.

 

Por Rubén A. Dalby, F.R.C.
Revista El Rosacruz A.M.O.R.C.

 


Publicado por cutronio @ 21:09  | Aplicaci?n pr?ctica
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