Mi?rcoles, 25 de enero de 2012

Un proceso que ha progresado mucho


El oro, el rey de los metales, es valioso no sólo por su belleza, sino también porque es el más maleable de todos. Durante más de 5,000 años, los artesanos lo han martillado hasta convertirlo en láminas de increíble delgadez. Una hoja de oro es tan delgada que, cuando se coloca de costado, es visible sólo bajo el más poderoso microscopio pues tiene un espesor de sólo 1/250,000 de pulgada.


La durabilidad de las hojas de oro queda evidenciada en las máscaras, en los sarcófagos de momias, en las estatuas doradas y en los muebles encontrados en las tumbas del Valle de los Reyes del Antiguo Egipto y en muchas otras partes. Debido a su delgadez, el oro martillado se ajusta a los contornos de la superficie sobre la cual es aplicado por el dorador, sea piedra, madera, vidrio, cuero u otros materiales.


La empresa escocesa de George M. Whiley Ltda., es la principal fabricante de hojas de oro; su director técnico, el Sr. B. J. Sitch, nos ha ofrecido interesantes observaciones sobre la destreza implicada en este antiguo oficio.

 


El oro en el Antiguo Egipto

Las hojas de oro se producen hoy en día casi con el mismo método utilizado en los días del Antiguo Egipto; la principal diferencia consiste en que la piedra redondeada que usaban los antiguos orfebres para batirlo, ha sido reemplazada por un martillo de acero fundido con mango de madera.


El arte de batir el oro es, en realidad, un proceso de reducción progresiva, que consta de cuatro etapas y requiere de la destreza de los batidores la cual reside, en gran medida, en la forma como saben controlar el martillo durante la etapa final. El centro de la cabeza convexa del martillo tiene que golpear el oro con golpes ondulantes y rítmicos, a fin de lograr que cuadrados de oro de una pulgada (intercalados con membranas de intestino grueso de buey conocidas como "venzas"), se extiendan en todas direcciones hasta formar un centro tan uniforme como irrompible.


Este centro se va extendiendo gradualmente hasta cubrir el área completa de batido.


Mientras el orfebre bate el oro, debe estar atento al grado de calor producido por el impacto de los golpes del martillo que ayudan a que el oro se extienda. Si las venzas se sobrecalientan, se deforman y el batido tiene que ser interrumpido. Por lo tanto, es necesario que el batidor utilice toda su experiencia y destreza durante la cuarta y última etapa del batido, que dura cerca de 3 ½ horas.

 


Principio del proceso

El oro es recibido en "grano", el cual se funde en un crisol y luego se moldea dándole forma de barra. Esta se hace pasar entre rodillos de los que sale en forma de cinta, de la que se cortan cuadrados de 2 pulgadas para luego empezar la primera de las cuatro etapas del batido.


Los cuadrados de oro son colocados entre piezas de pergamino, un material seleccionado por su resistencia a los golpes del martillo: doscientos forman lo que es llamado un "cato". Al cabo de veinte minutos de martilleo, los cuadrados se han extendido hasta los bordes del cato; luego se separan y se colocan en un cojín de piel de ternero, donde son cortados en cuatro.


Para el segundo batido, los cuadrados de oro que fueron adelgazados en la primera etapa son colocados entre hojas de papel montgolfier especialmente preparado; 800 forman el segundo cato. Después de treinta minutos aproximadamente de batido, han aumentado en tamaño y disminuido en grosor. Se vuelven a cortar en cuatro partes y se colocan entre venzas preparadas y revestidas para darles máxima resistencia y elasticidad, formando un paquete conocido con el nombre de "shoder"; enseguida se hace el tercer batido que dura unos cincuenta minutos.


Los cuadrados de oro son cortados de nuevo en cuatro partes y se intercalan entre venzas formando un ''molde'' para el batido final. En este punto del proceso se han creado sesenta y cuatro cuadrados de hoja de oro de un octavo de pulgada, de cada uno de los cuadrados de dos pulgadas cortados de la cinta original. Al finalizar el cuarto batido de 3 1½ horas, el centro de las hojas de oro ha quedado tan transparente que es posible ver a través de ellas.

 


Las hojas de oro extremadamente delicadas en su última etapa, son retiradas cuidadosamente de la venza, hoja por hoja, por los ''cortadores'', artesanos muy expertos que realizan la difícil tarea de ir colocando cada hoja sobre un cojín de piel de ternero con la ayuda de pinzas de madera de boj, con movimientos precisos y leves soplos.


Luego el cortador toma una herramienta llamada ''vagón'' (un mareo de madera de boj con dos cuchillas afiladas de caña de bengala colocadas a tres y media pulgadas de distancia) y la pasa suavemente encima de la hoja en ambas direcciones para recortar los bordes ásperos, dejando sobre el cojín cuadrados de 3 ½ pulgadas.


El cortador levanta suavemente los cuadritos con unas pinzas de madera de boj y los va colocando sobre una hoja de papel de seda formando un libro de veinticinco hojas de oro terminadas. Es interesante advertir que si colocásemos 250,000 de estas hojas una sobre otra, el grosor sería de sólo una pulgada; si las colocáramos una al lado de la otra, formarían una franja de tres y media pulgadas de ancho y de más de veinte kilómetros de largo.


La destreza que se requiere para batir el oro durante horas sin dar un golpe en falso (lo que arruinaría las preciadas venzas) no puede ser adquirida fácilmente. Tal como subraya el señor Sitch: “Depende de la habilidad para concentrarse y coordinar las facultades puestas en acción, junto con una aguda percepción de los cambios de temperatura que afectan al metal y a las venzas, así como también la capacidad física para manejar un martillo que pesa entre cuatro y nueve kilos".

 


Innovaciones y Tradiciones

Se dice que, hace quinientos años, Leonardo de Vinci recurrió a su inventiva para crear algunas herramientas mecánicas que reemplazaran el martilleo manual, pero se desconoce si logró o no hacerlo. La ciencia moderna ha podido producir esta máquina. Colocando luces en el martillo, así como en el brazo y en la muñeca de un batidor de oro, se pudo fotografiar el funcionamiento del martillo. Esto permitió que se diseñara una batería de martillos mecánicos que, cuando es supervisada por un experto batidor de oro, ayuda a producir hojas de una calidad completamente idéntica a las del pasado.


Les resultará interesante saber que muchas operaciones relacionadas con diversos oficios de artesanía que requieren destreza incluyen el uso de por lo menos una herramienta "natural" tradicional. El batido del oro no es una excepción y, de hecho, se utilizan dos. Además de usarse los intestinos del buey como se mencionara antes, la limpieza de las venzas después de ser usadas se lleva a cabo todavía con una pata de liebre bañada en yeso calcinado ("brime"), herramienta que ha resultado ser la mejor para este trabajo.


Otros cuantos metales, incluyendo la plata, el platino y el paladio también pueden ser convertidos en hojas, pero su uso es menos común que el del aluminio que resulta más barato y no se empaña como la plata. Otros metales menos maleables que el oro no pueden ser batidos en forma tan delgada. Añadiendo ciertas aleaciones, pueden producirse hojas de oro en una gama de colores: dorado oscuro, rojo, amarillo, verde, blanco, etc.

 

Proporciones para obtener el oro de colores 

 

El genuino oro en polvo se elabora utilizando las hojas batidas, las que se reducen a minúsculas partículas con una moleta de piedra y luego se hacen flotar en una mezcla de miel o melaza. Este método es usado especialmente en complicados trabajos de doradura en los cuales la hoja de oro no podría ser utilizada, así como para dar toques de luz y efectos punteados en una pintura.


Los usos de la hoja de oro son muchos y muy variados. Adorna muchos edificios famosos, entre los que se incluyen el Palacio de Buckingham, el Castillo de Windsor y la gran cruz que se halla sobre la cúpula de la Catedral de San Pablo en Londres.


Por supuesto, otros muchos notables edificios, monumentos, iglesias, y templos de todo el mundo están adornados con la destellante belleza del oro. Es usado por los fabricantes de relojes, en muebles, marcos de pinturas, tarjetas de felicitación, emblemas heráldicos, en encuadernación de libros y en labrados en piel.


La hoja de oro proporciona belleza y nobleza a todos los objetos a los cuales es aplicada. Los creadores de este maravilloso material decorativo brindaron a este mundo un último toque verdaderamente exquisito.

 

Por Trevor Holloway, F.R.C.
Revista El Rosacruz A.M.O.R.C. 


Publicado por cutronio @ 21:04  | Filosof?a
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios