Martes, 17 de enero de 2012

Cultivando la vida espiritual y la comprensión hacia los demás, se obtiene más vida interior.


El que ama a la humanidad, es amado por ella, y así vive feliz amando y sintiéndose amado.


Vemos la expresión del amor y de la vida, tanto en una llaga como en una flor. Olvidémonos de nosotros mismos y démonos a los demás, especialmente a aquéllos que necesitan de un apoyo moral. Con esta actitud recibiremos la gran recompensa: PAZ PROFUNDA EN NUESTRO CORAZON, tesoro incomparable de Luz, Vida y Amor, fundido en un solo acto: DAR.


Todos somos niños grandes, cubiertos con piel de lobo, temerosos muchos de que se les descubra. Por lo tanto, como niños, tomos somos buenos. Hay sólo equivocados en este camino, que esperan comprensión y ternura que brote del corazón, para transformarse en seres apacibles, suaves y puros, como la gota de rocío que brilla refulgente posada en el pétalo de una rosa. Transformemos pues, con nuestra amabilidad, a quienes nos rodean y hagámosles felices: esta felicidad se reflejará en nosotros mismos.


Cultivemos la miel de la comprensión y la tolerancia y así transformaremos fieras en mansos corderitos, pues todo aspecto de la creación necesita tres cosas: AMOR, AMOR y AMOR.

 

Por Mario Salas, F.R.C.
Revista El Rosacruz A.M.O.R.C. 


Publicado por cutronio @ 22:19  | Alquimia
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