Lunes, 26 de diciembre de 2011


"Hombre, conócete a ti mismo" es un antiguo mensaje y es el consejo más potente que debería ser cumplido por la humanidad. Dentro de la mente todas las cosas son creadas antes que puedan ser manifestadas en el mundo material. El logro más grande que puede ser alcanzado por cualquier humano es volverse maestro de este dominio creativo dentro de él mismo.


"Hombre, conócete a ti mismo" es aún un buen consejo, pues, sin conocerse completamente y sin conocer su relación con el ambiente, cómo puede el hombre estar en una posición favorable para comprender las necesidades de su intrincado cuerpo y mantenerlo en condición de primera clase para ejecutar y rendir servicio eficientemente a la humanidad.


El hombre ha sido creado con una mente sensitiva, impresionable, fluida, tan flexible y cambiante como las formas de las nubes en los cielos. Es una computadora per excellence, capaz de registrar la vista, el sonido, el gusto, el olfato, el dolor, el gozo, etc. Tiene la capacidad de reproducir todos estos y más. La mente puede crear nuevas imágenes, formas e ideas en este reino fluido fantástico. Es la morada de la entidad personal del alma, sostenida por la fuerza espiritual universal que impregna el universo entero. La mente es el mundo personal del hombre sobre la cual puede tener completo control si tiene la voluntad de hacerlo, manteniendo fuera el incesante bombardeo insignificante del exterior. El hombre debe llegar a la realización de que su autoayuda reside en su mente.


VIVIMOS NUESTRA VIDA ENTERA EN NUESTRAS MENTES. Todas nuestras percepciones y acciones son registradas allí. Todos los planes para la acción son formulados en este mundo fluido creativo y de igual manera le son dadas forma y dimensión asignada.


Aquí en este reino invisible reinamos en forma suprema, y, más importante aún, podemos ser un asistente creador para el Maestro Creador de toda la naturaleza y la humanidad. La naturaleza no puede crear directamente de los elementos inanimados tales como rocas, minerales, gemas, etc., las muchas cosas útiles para nuestro confort, uso y placer. El hombre, con su mente receptiva y con sus dos manos responsivas, es necesario para traer a la existencia ideas construidas de los elementos inanimados.


El volumen de nuestra miseria sobre el plano de la Tierra es debido al hecho que no conocemos la verdadera naturaleza de nuestros cuerpos y nuestra mente, ni sus necesidades. Dependemos mayormente de extraños para hacer las reparaciones en nuestros cuerpos, alguien que está más o menos interesado en nosotros como una mercadería económica.

 


Fundamentalmente, las necesidades básicas del cuerpo y la mente son comparativamente simples. Ellas involucran ejercicio al aire libre, aire puro, agua y alimento (sin desvitalizar ni adulterar) y la eliminación efectiva de los desechos; en otras palabras, la limpieza interna. También necesitamos un estado mental optimista, lleno de interés y curiosidad para observar el mundo mágico en el que tenemos nuestra existencia. De igual forma, necesitamos tolerancia para nuestros congéneres, que tienen sus propias vidas para vivir, mientras no hagan daño a los otros. Interactuamos uno a otro y deberíamos observar la ley de la "acción y la reacción", o de "causa y efecto", y actuar de tal forma que nuestras acciones siempre resulten en reacciones armoniosas.


Es la indebida lucha por las posesiones materiales y el esfuerzo para controlar otras vidas, que son la raíz de la mayoría de nuestro descontento en el mundo material. Esto es reflejado en la miseria de la mente, cuando no son conseguidas. Permítanme citar las palabras de una gran mente, Charles Steinmetz, el domador del rayo, quien dijo:

 

"Algún día la gente aprenderá que las cosas materiales no traen felicidad y son de poco uso para hacer a los hombres y mujeres creativos y poderosos. Entonces los científicos del mundo convertirán sus laboratorios para el estudio de Dios y la Oración y de las fuerzas espirituales que, hasta ahora, han sido escasamente rasguñadas. Cuando llegue este día, el mundo verá más adelante en una generación de lo que ha sido en las pasadas cuatro".

 

El hombre ha errado mucho ultrajando al planeta Tierra, la gema de nuestro sistema solar, casi hasta el punto en que el producto final puede únicamente traer ruina a la vida humana y su más alto desarrollo, el hombre. Tal vez deberíamos mantener en mente las palabras del famoso explorador de la Antártica, Almirante Byrd, quien dijo: 

 

"Desde que regresé a la civilización, vivo más simple ahora, pero con más paz".


La mayoría de los humanos viven y mueren sin siquiera realizar el precioso privilegio que ellos tienen al serles permitido experimentar esta condición extremadamente mágica llamada consciencia. Nos expone al mundo mágico en el que vivimos. Por algún incidente adverso en la historia, nuestras mentes han sido dirigidas a un mundo distante llamado cielo, un lugar inmaterial del que no podemos producir prueba concreta o positiva.


Malogramos el punto de vivir si enfocamos nuestras mentes principalmente en una morada en algún lugar lejano, aparte del plano terrenal donde nuestros pies están plantados.


Nuestra más grande necesidad al prepararnos para una vida completa en este mundo consciente, es la necesidad de que se nos enseñe, temprano en la vida, nuestra relación con el ambiente que nos mantiene y del que dependemos durante el curso de nuestro vivir en esta Tierra. Los humanos han sido principalmente adoctrinados con la necesidad de prepararse en alguna vocación material para un programa de una vida de trabajo.

 


Aunque un plan de trabajo es muy necesario, no debería ser el único propósito. Parece evidente que la mayoría de nosotros nunca comprenderemos el cuerpo en el que vivimos, un cuerpo hecho de polvo de la Tierra y al cual regresa cuando el invisible inquilino, el alma, deja esta casa viviente del espíritu (una pequeña porción del Espíritu Universal).


La naturaleza nos ha colocado en un sitio que es un verdadero paraíso; todas las provisiones se han hecho en gran variedad para nuestro sustento y entretenimiento. El alimento brota mágicamente del suelo. El panorama de las configuraciones materiales en nuestro ambiente material es asombrosamente inspirador con su innumerable variedad. No necesitamos más que estar alertas y observar para gozar el cambio ilimitado en el dominio de la naturaleza.


En nuestras mentes reside el asiento de nuestro gozo o miseria. Tenemos la selección en cuanto a qué condición existirá de allí adentro. Somos los únicos custodios de este reino; por lo tanto, no permitamos que otro domine esta sagrada morada de nuestra mente. Las provisiones de la mente son determinadas y decididas por nosotros.


Si estamos insatisfechos con el material que hemos almacenado allí, tenemos el privilegio de cambiarlo a grabaciones más placenteras. La mente es un centro de grabación continua de los eventos que ocurren en nuestro ambiente. La mayoría de las percepciones pasan meramente a través de la consciencia y no son grabadas permanentemente. Las impresiones duraderas son almacenadas en el subconsciente y son estas grabaciones las que ejercen el control más potente sobre nuestros pensamientos y acciones. La mente del hombre puede abarcar el universo entero y todo lo que contiene y aún preguntarse qué yace más allá.

 

Por William F. Haack, M.E., F.R.C.
Revista El Rosacruz A.M.O.R.C.
 


Publicado por cutronio @ 18:27  | Varios
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