Martes, 08 de noviembre de 2011


Hoy es difícil recibir información a través de cualquier medio de noticias periódicos, radio o televisión, sin encontrar alguna referencia a la contaminación. Nuestros lagos, ríos, ciudades y hasta el aire, están contaminados. Es un problema que se está volviendo mundial.


Hace unos pocos años, el smog, o contaminación del aire, estaba limitado a ciertas áreas restringidas. Aunque existe aún una gran parte del mundo, afortunadamente, donde uno puede respirar aire puro y limpio, hay porciones más y más grandes del mismo donde el aire puro es más bien escaso y difícil de encontrar.


Al igual que algunas otras condiciones que han existido en el mundo, hoy se habla mucho acerca de la contaminación, pero realmente se está haciendo muy poco para evitarla.


Algunos estados han adoptado restricciones en las quemas y en el ensuciar el aire a través del escape de motores de combustión interna. Se han dado otros pasos menores con la idea de controlar la contaminación del aire. También se han aplicado restricciones relativas al vaciado de basura en lagos y ríos, pero lo que se ha hecho es poco en comparación con el aumento de la contaminación del aire y del agua que ha estado ocurriendo en los últimos diez o veinte años.


La pregunta es: ¿Qué queda para el futuro? ¿Es este un problema que debería incumbir a todo individuo? Ciertamente, si estamos alcanzando un punto en que ya es un problema obtener agua y aire buenos, puros y frescos, este asunto debería por cierto ser importante para que lo piense todo individuo; pero solamente el pensar en él no va a cambiar la situación.

 


Hay que tomar acción y la acción va a interferir con muchos de los procesos civilizados de la sociedad.


Desde la ventana de mi oficina puedo ver con frecuencia aviones a retropopulsión despegando de un aeropuerto local y dejando tras de sí una estela de contaminación de aire. Pues bien; no voy a recomendar que todos los aviones a retropropulsión debieran mantenerse en tierra. Ciertamente, yo, como todos los demás, los encuentro convenientes para el transporte de tiempo en tiempo, y me disgustaría mucho no tener ese transporte a mano.


Seguramente que el esfuerzo humano inteligente puede ser dirigido hacia la modificación de sistemas y procedimientos del presente, de manera que exista algún control sobre la cantidad de contaminación que produce este tipo de motor, y de esta manera reducir al mínimo la contaminación.


Queda por verse si el hombre tomará o no pasos (en forma suficientemente rápida) para ser capaz de hacer gradualmente un cambio, o si tendrán que haber cambios abruptos en nuestros sistemas de hábitos. En otras palabras, ¿es el hombre lo suficientemente inteligente y lo suficientemente generoso para dedicarse verdaderamente a encarar este problema sin ningún prejuicio o deseo personal de ganancia para si mismo?


Cuando nos referimos a nuestro mundo contaminado, posiblemente deberíamos pensar más ampliamente que si fuera solamente un concepto materialista. La contaminación se aplica principalmente a nuestro mundo físico y material. Se refiere al exceso de material del que alguien no se ha deshecho correctamente y, por lo tanto, no ha eliminado. Pero la contaminación también puede llevarse a una mayor extensión. Hay muchas mentes contaminadas en el mundo de hoy, mentes que están contaminadas con conceptos extrínsecos, con ideas que no son constructivas, con conceptos que no sirven como un medio conducente a desarrollar lo mejor que hay en el ser humano.

 


Observe la literatura disponible libremente en los puestos de periódicos. Francamente, mucha de ella es inútil. No voy a disertar acerca de conceptos morales y qué es lo que debería o no ser prohibido o leído para grupos de edades. Voy a referirme simplemente a que el ser humano está hoy, en un sentido, atrapado o restringido a un área de un mundo material contaminado y un mundo mental contaminado.


Las películas, la televisión y los libros están disponibles a un costo moderado para todos los individuos de los países civilizados Pero lo que uno gana de estas fuentes me parece que es demasiado poco.


No objeto la impresión de buenas novelas o la dramatización de buenas historias, pero el hombre no puede vivir a un grado máximo en la imaginación de otra persona. Podemos llenar nuestras mentes con los escritos de otros o las dramatizaciones que vemos, pero durante ese tiempo nos estamos extrayendo de nuestra evolución.


Restringirnos a la lectura de novelas o a las dramatizaciones de la televisión, es encerrarnos lejos de nuestras funciones creativas.


Fuimos puestos aquí (como tantas veces se ha repetido) para desarrollar nuestros atributos, nuestras habilidades y nuestros potenciales. No vamos poder ser capaces de hacer eso simplemente aceptando los escritos de alguien y mirando las dramatizaciones preparadas por otras personas. Tenemos que hacer algo nosotros. Usar nuestra imaginación para propósitos creativos es acudir a nuestros atributos completos, y es aprender a usar nuestro propio ser interior.


Leí recientemente en alguna parte que el estadounidense común (no sé si esto es aplicable a todo el resto del mundo) pasa de tres a cinco horas al día frente a su televisor. ¿Es usted uno que está siguiendo esta norma común estadounidense?, si usted pasa todo ese tiempo frente al televisor o leyendo material inútil, no está usted cometiendo un mal moral. Es más, usted no está haciendo nada malo. Usted no está haciendo nada que no sea su perfecto derecho el hacer, pero una cosa que sí está usted haciendo es desperdiciando su vida. Usted debería tener por lo menos una parte de ese tiempo dirigida hacia su propio desarrollo.

Puede sonar similar a un sermón chapado a la antigua de un predicador ortodoxo el decir que usted no se puede llevar consigo su televisor o novelas modernas cuando venga la transición. Si usted pasa su vida absorbido en contaminación, no tendrá nada, entonces, que llevarse consigo. Lo que usted puede llevarse a la eternidad son los fugaces resplandores intuitivos que usted ha tenido del Infinito, de la consciencia mística de lo Divino que usted puede desarrollar dentro de su propia consciencia. Esto es lo que se necesita para contrarrestar la contaminación moderna.


Común desarrollo individual y consciencia de valores interiores son los antídotos a todo lo que es extrínseco y no eterno.


Siempre es difícil discutir este tema, porque pareciera que le estuviera diciendo a las gentes que no deberían gozar de una buena novela, por ejemplo; que no deberían ver televisión ni hacer cosas por el puro placer físico. El hombre ha sido colocado sobre la Tierra para gozar de los frutos de la Tierra. Todos podemos tener placeres físicos. La filosofía Rosacruz no le niega al individuo el derecho a gozar y vivir para encontrar un grado de felicidad y logros, pero sí le pide que practique un principio fundamental aquel, del equilibrio y armonía.


Como ya he dicho, el mundo objetivo, hablando tanto material como mentalmente, está contaminado. En algunas ocasiones el hombre necesita colocarse fuera del mundo objetivo. Todo individuo debería destinar algún tiempo a la meditación acerca de su origen y hacia dónde está yendo. El hombre tiene la habilidad innata de relacionarse con una fuerza divina que producirá satisfacción y despertará valores dentro de sí mismo, valores que durarán en un futuro no limitado por el mundo físico y su contaminación, su desperdicio y las actividades auto centradas de los seres humanos en la búsqueda de placeres o posesiones materiales.


Somos de origen divino y podemos retornar a una naturaleza divina, pero tenemos que ser capaces de discriminar y seleccionar, en el curso de nuestras vidas, aquellas actividades que conducen a esta naturaleza y a limitar nuestros placeres físicos a un grado razonable, dentro del término de nuestra vida. La tolerancia, con un grado de realización de que la vida ni es toda física ni toda psíquica, es una lección importante que aprender.


Deberíamos aprender equilibrio. Deberíamos dedicar un poco de tiempo a nuestras naturalezas psíquica y espiritual (por lo menos cuanto podamos) y simultáneamente darnos cuenta de que no podemos dedicar una vida entera a alcanzar satisfacción física y entretenimiento físico. Aprendan equilibrio y armonía y habrán dado el primer paso para conocer el propósito de la vida y para adquirir un concepto de los verdaderos valores.
 

 

Por Cecil A. Poole, F.R.C.
Revista El Rosacruz A.M.O.R.C. 


Publicado por cutronio @ 23:14  | Varios
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