S?bado, 05 de noviembre de 2011

Ida May Carr, S.R.C.


Cuando por primera vez me enteré del arte marcial de Tae Kwon Do, me acerqué por curiosidad, como lo hace la mayoría de la gente que no está involucrada en estas técnicas. Obtuve mi conocimiento de Karate por medio de unos cuantos programas breves de televisión en los cuales un karateka experto hizo añicos un montón de planchas de concreto con la mano o frente y permaneció incólume.


Quedé fascinada y con gran admiración ante estas demostraciones. Si esto era cierto, ¿qué secretos poseía este hombre que los otros no tenían? Y, ¿quién no se ha asombrado ante la maravillosa proeza llevada a cabo por la mujer de talle delicado, que levantó un automóvil que se había volcado, para rescatar a su esposo que estaba atrapado?


Yo suponía que los karatekas adeptos eran muy feroces y belicosos; ¡qué equivocada estaba! Mientras más progresan en las artes marciales, se hacen más apacibles, ellos conocen sus habilidades y pueden ir por la vida, corteses y sin miedo, listos para ayudar a los más débiles.


Por supuesto que ellos ejemplifican el mejor tipo de persona, al vivir de acuerdo con el Juramento de el Cinturón Negro y El espíritu de Hwarang. Cito ambos a continuación:


Juramento de el Cinturón Negro
 


  • Observaré los principios del Tae Kwon Do,
  • Respetaré a los instructores y a todos los de mayor rango,
  • Nunca haré mal uso del Tae Kwon Do,
  • Seré un defensor de la libertad,
  • Construiré un mundo más pacífico.

 

 

El Espíritu de Hwarang

 

  • Seré patriota para con mi gobierno,
  • Respetaré a mis padres,
  • Seré leal a mis amigos,
  • Escogeré sensatamente (cuando) matar,
  • Me mantendré firme en una pelea.


Para mí, el Tae Kwon Do fue al principio un medio de autodefensa en contra de una ola de crimen en constante crecimiento y como vivo sola, acudí al Tae Kwon Do como la última garantía para mi seguridad personal.


Lo que yo no sabía, pero he aprendido desde entonces, fue que además del entrenamiento en las artes marciales, había muchos beneficios cuando uno empezaba el exigente y riguroso entrenamiento necesario para obtener el codiciado cinturón negro.


Practicando fielmente los ejercicios de entrenamiento bien planeados me he mantenido joven de corazón y en buen estado físico. No siento los efectos del envejecimiento ni son demasiado evidentes, según me dicen. Me he beneficiado grandemente tanto mental como espiritualmente. Practico tres noches a la semana.


La disciplina física y mental es cuidadosamente desarrollada en el entrenamiento de uno desde el principio: cuando uno usa el cinturón blanco de la inocencia; avanzando hacia el amarillo, buscando oro (conocimiento); al cinturón verde que significa crecer como un árbol; hasta el azul que representa el cielo; luego, el cinturón rojo que simboliza al Sol; y finalmente al cinturón negro que es la suma de todos éstos. Sin embargo, aunque, el estudiante de éste último posee el conocimiento total de todos los grados inferiores, es sólo un principiante y debe buscar humildemente su auto superación.


Sólo dos meses antes de ser puesta a prueba para mi cinturón negro de primer grado, estuve involucrada en un grave accidente automovilístico, una colisión de frente. El otro conductor había perdido el sentido y aunque yo estaba dos tercios fuera de la carretera, mi automóvil estaba completamente destruido. Como sabia que el impacto era inminente, me preparé lo mejor que pude para recibir el golpe y aunque resulté con la nariz fracturada, un labio desgarrado, una costilla fracturada a la altura del esternón (sin mencionar los varios moretones), no resulté herida severamente.


En la ambulancia entré en meditación porque sabía que era tiempo de empezar la curación. A las ocho semanas ya estaba manejando otra vez y practicando el Tae Kwon Do, en lugar de las doce semanas que había indicado el doctor. Atribuyo mi serenidad y lo leve de las lesiones a mis entrenamientos, estaba en excelente condición física.


En septiembre terminé mi sexto año como estudiante de Tae Kwon Do, y esto se ha convertido en mi estilo de vida. Después de tres años y dos meses de entrenamiento recibí mi cinturón negro a los 72 años de edad; dos años y dos meses más tarde pasé la prueba para el cinturón negro de segundo grado. Actualmente, a los 75, estoy trabajando en pos de mi cinturón negro de tercer grado.

 


Me gustaría mencionar muy brevemente algo de la historia del Tae Kwon Do, que se remonta a más de tres mil años. El nombre significa literalmente destrozar o destruir con pie o con el puño. Es una defensa sin armas y es semejante a la historia de Corea. La manera cómo esa nación pudo sobrevivir, independiente durante tantos siglos, manteniendo su identidad y cultura, es un tributo ferviente a la evolución de su arte marcial, el Tae Kwon Do.


Corea estaba dividida en tres reinos separados: primero, en el año 57 A.C., fue fundada Silla; en el año 37 A.C., Koguryo; y en el año 13 A.C., Paekche. Silla era el más pequeño de los tres reinos y desde el principio fue saqueado e invadido por los reinos mas grandes, pero sobrevivió debido al intenso patriotismo de un grupo conocido como el Kwarang-Do.


Este estaba formado por jóvenes de las familias nobles que estaban dedicados a servir al rey y al país. En la actualidad nos adherimos al "Espíritu de Hwarang" citado anteriormente.


Además de los ejercicios físicos, el estudiante de Tae Kwon Do debe memorizar las diferentes hyungs (formas) para cada grado de adelanto. Cada forma consiste en varias técnicas nuevas que se aprenden para el siguiente grado. Es un ejercicio en sí mismo y cuando se lleva a cabo graciosamente es bastante hermoso.

 


Las formas son nombradas en honor de varios patriotas y personajes importantes de la historia de Corea, con la excepción de Chun-ji que significa Cielo y Tierra, o creación del mundo y el principio de la historia de la humanidad. A otras se les da el nombre de Hwarang. Algunas formas tienen 39 movimientos y más.


Todas representan para mí una cualidad casi espiritual, aun cuando están diseñadas como tácticas de combate. Su práctica es maravillosa para la retención de la memoria. Cuando se ha estado retirado por muchos años, se convierte en un reto el tratar de conservar una buena memoria, tan activa como una vez lo fue.


Desde que me involucré en el Tae Kwon Do he aprendido el secreto del tremendo poder latente escondido en todos los seres humanos. También he aprendido que las maravillosas demostraciones de fuerza interna no son para propósitos de diversión, sino para mostrarle al estudiante, la fuerza que posee.


He sido afortunada al tener un instructor bondadoso y comprensivo, el maestro Byung Yul Kwak, quien es un cinturón negro de sexto grado.


Y ahora, me gustaría dirigir esta parte de mi artículo a las personas jubiladas. Sé que ellas se beneficiarían con los entrenamientos programados regularmente. Espero sinceramente que quienes lean este artículo lo tomaran en serio y harán un verdadero esfuerzo por inscribirse en una escuela de Tae Kwon Do o de algún otro arte marcial.

 


Este me ha ayudado en una forma maravillosa. Padezco de artritis y el entrenamiento indudablemente me ha ayudado a mitigar el problema de la espalda. Practicando tres noches a la semana me he mantenido en magníficas condiciones y la artritis me molesta muy poco. No tomo medicamentos para esta dolencia.


No deben sentirse avergonzados por la diferencia de edades, aunque, por supuesto, la mayoría de los estudiantes sean jóvenes. No sólo he sido aceptada por mis compañeros estudiantes, sino que muchos me han dicho que los inspiro (cuando, ¡soy yo quien acudo a ellos en busca de inspiración!) Una encantadora mujer joven me llama cariñosamente "MamáNim" (Nim es un titulo coreano de respeto), y estando sola en la vida, como dije antes, siento que tengo una familia en todas estas personas jóvenes.


Es como si no existiera ninguna diferencia de edad y todos ellos me muestran el mayor respeto ejemplificando los principios morales del Tae Kwon Do. Sus edades fluctúan entre los 4 y los 48 años. Si este artículo afecta la vida de cuando menos una persona de edad avanzada, para introducirlo a la familia de las artes marciales, sentiré que ha sido de valor.


Tenemos también un estudiante que padece de enfisema pulmonar y aunque las prácticas son problemáticas para él, debido a sus dificultades respiratorias, persiste y obtiene resultados positivos. También tenemos un hombre joven en silla de ruedas, quien perdió ambas piernas en Vietnam. Verlo entrenar es una inagotable fuente de inspiración para todos nosotros y sabemos que él tiene lo que se requiere mentalmente para lograr el triunfo.


No garantizo que el entrenamiento en las artes marciales será fácil para ustedes, no obstante, nada que vale la pena lo es; ¿no es así? Cualquier cosa que haya sobrevivido el paso del tiempo durante un periodo tan largo debe tener algo valioso.
 

 

Por Ida May Carr, S.R.C.
Revista El Rosacruz A.M.O.R.C. 


Publicado por cutronio @ 13:24  | Varios
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