Lunes, 26 de septiembre de 2011



Suponemos que los muertos saben que ya no habitan en este plano. El Budismo Mahayana muestra que esto no tiene que ser así. Para que su renacimiento sea más provechoso, quien ha partido tiene que escuchar las palabras de su Maestro —la voz de su Maestro Interno.   


Nota del editor: En el Budismo Tibetano, el Bardo es el estado intermedio entre la muerte y el renacimiento. Durante ese periodo, que puede durar hasta 49 días, el “principio consciente” del fallecido se encuentra con muchas imágenes de deidades pacíficas y maléficas, que se deben entender como personificaciones de su propio karma anterior. Para preparar a la persona que está muriendo a enfrentarse a las experiencias en el reino del Bardo, para guiarlo a través del reino del Bardo y ayudarle a lograr un renacimiento favorable, a la persona que está agonizando, o que ya murió, se le leen en voz alta, ciertos textos, como el Bardo Thödol (“El Libro tibetano de los Muertos” ), que pertenece a la secta Bka’brgyud-pa del Budismo Tibetano. El Bardo Thödol, cuyo propósito es similar a la colección de papiros y pergaminos que se conocen como el Libro Egipcio de los Muertos, introduce conceptos universales, que también se encuentran en las tradiciones místicas egipcias, indias y occidentales, incluyendo las tradiciones herméticas y rosacruces, que se originaron en las escuelas de los misterios del antiguo Egipto.   


Un adepto del misticismo oriental hace un gran hincapié en el arte divino de morir, porque para él la muerte no significa el final de la vida, sino tan sólo un alto en el camino, para que pueda recibir una idea clara de la continuación de su existencia futura. La muerte para una personalidad como esta no es el lado opuesto de la vida, más bien es una experiencia en su viaje a través del gran camino de la vida.


El Bardo Thödol, como se denomina al Libro Tibetano de los Muertos, tiene la intención de proporcionarle instrucciones a la persona desencarnada, para que guíe la energía dinámica de la vida de una forma adecuada, la cual experimenta como si estuviera fluyendo a través de tres etapas reconocibles, que cubren el periodo intermedio de cuarenta y nueve días, entre la muerte física y el renacimiento físico. La primera etapa, la luz primaria transparente, describe los eventos síquicos que ocurren en el momento de la muerte y le proporcionan una percepción suprema, iluminación y la mayor posibilidad de alcanzar la liberación del eterno círculo de nacimiento y muerte. A esto se le denomina Chikhai Bardo.


La segunda etapa es de apariciones pacíficas o coléricas, que constituyen una “ilusión kármica” o estado de ensoñación, que surge inmediatamente después de la muerte. Esta se denomina Chönyid Bardo.


La tercera etapa representa una Realidad intensa o juicio que tiene que ver con el inicio del instinto del nacimiento, así como con otros eventos prenatales. Esta etapa se llama Sidpa Bardo.

 

El Bardo Thödol nos enseña que tenemos que aceptar al mundo con ecuanimidad, tal como es en realidad, en lugar de cómo lo percibimos o de cómo reaccionamos en él. Todo esto significa que tenemos que contar con el valor de no perdernos en las formas de pensamiento, que son producto de nuestra propia mente. En la filosofía oriental a estas formas de pensamiento impermanentes y separadas se les denomina maya.


Heinrich Zimmer describe a maya diciendo: “La proyección constante y la externalización de nuestro shakti (energía vital) específico representa a nuestro “pequeño universo”, nuestra esfera restringida y nuestro entorno inmediato relacionado con todo aquello que nos concierne y afecta. Poblamos y coloreamos la pantalla neutral e indiferente con figuras cinematográficas y dramas basados en los sueños internos de nuestra alma y caemos en las redes de sus eventos dramáticos, sus deleites y sus calamidades…”1. Sin embargo, para evitar que nuestra propia energía maya nos cautive, junto con la “película de cine interminable que produce”, necesitamos convertirnos en dueños y señores de maya. Para ayudarnos a alcanzar esta noble meta contamos con las instrucciones del Bardo Tödol, al que se le conoce como El libro Tibetano de los Muertos, porque su intención es similar a la del llamado Libro Egipcio de los Muertos. Este último no es un libro sino una serie de papiros y pergaminos, que fueron escritos a través de los tiempos y que representan un compendio de liturgias funerarias, ritos mágicos, oraciones y ceremonias que nos preparan para la muerte. El Libro de los Muertos contiene un prospecto de lo que podemos esperar inmediatamente después de que pasemos por la transición.


El Bardo Thödol consiste de obras “tántricas”. La palabra Tantra significa discurso o tratado en sánscrito. Por lo general, los tantras son de índole religiosa y pertenecen a una escuela de yoga que se denomina Yoga-carya Mahayana. Existen dos grupos importantes de tantras: uno es Hindú y el otro es Budista. El tantra Hindú casi siempre viene en forma de diálogo entre el dios Shiva, el Gurú Divino y su shakti, Pârvati. Todos juntos representan la apariencia dual de la energía síquica creativa. Se dice que la filosofía del Budismo Mahayana, el Camino Mayor, apareció formalmente en los primeros siglos antes de Cristo y que es la fuente principal del Libro Tibetano de los Muertos. Por lo general, las características principales de ambos tipos de tantras son que se basan en la filosofía yoga. La palabra yoga significa el yugo o unión de la fracción con el todo y es una disciplina de la mente misma, por medio de la concentración mental. “Si la mente está disciplinada, trasformada, ampliada, afilada, iluminada, entonces también es nuestra propia energía vital”.2

 

 

Energía vital de la vida 

Es posible que una de las lecciones más importantes tras el aprendizaje del Bardo Thödol, sea la de aprender a canalizar nuestras energías creativas de manera apropiada, para que una vez unidas, se nos manifiesten como la energía vital de la vida.


Parecida a la Sofía Divina de Occidente, esta fuerza vital aparece en el Budismo como la Diosa suprema Prajñaparamita, la sabiduría trascendental e iluminadora, que nos guía más allá de los fenómenos terrestres hasta la Otra Orilla.


Por medio de una mayor contemplación, podemos observar ciertas correlaciones religiosas entre Occidente y Oriente. ¿También hay correlaciones científicas? Un estudio del Bardo Thödol y del libro de Evans-Wentz, Yoga Tibetano y Doctrinas Secretas, nos indica que hay catorce “nadi” o canales síquicos nerviosos principales y cientos de miles de canales nerviosos menos importantes en el organismo humano.3


Los mencionados canales nerviosos son las supuestas contrapartes síquicas del sistema nervioso físico. En el yoga, esos nervios se conciben como canales invisibles “para que fluyan las fuerzas síquicas”.


En realidad, se dice que los agentes conductores del organismo son los aires vitales (prana-vayu). En el Bardo Thödol y en el Yoga tibetano nos explican que hay un “gran camino” llamado Sushumana-nadi. Nos enseñan que este gran camino es el canal medio que corre por el centro de la columna vertebral. Un canal derecho (Pingalanadi) y un canal izquierdo (Ida-nadi) se enrollan alrededor del canal medio hacia la derecha y la izquierda.4


En todo esto podemos ver un cierto parecido sorprendente con el Caduceo (caduceus) que identifica al dios occidental Hermes o Mercurio, quien tiene como una de sus responsabilidades guiar a los muertos al Otro Mundo. (Ver al Centro ilustración del Caduceo). Si queremos una analogía, podemos imaginarnos una varilla, como si fuera el sistema nervioso central humano, con la esfera con alas, como si fuera el cerebro.


Las dos serpientes entrelazadas pueden representar el sistema nervioso autónomo.


Otra alternativa es que el diagrama también puede representar las columnas sensorias ascendente y descendente, mientras que la columna central está relacionada con el equilibrio.

 

 Caduceo

 

Siete chakras 

El Budismo Mahayna señala que la fuerza vital, de la que finalmente dependen todos los procesos sico-físicos, está almacenada en los chakras o centros síquicos. Esos centros, parecidos a lo que llamaríamos dínamos, están acomodados a lo largo del “gran camino” y están interconectados. Siete de los dínamos, o centros síquicos, han sido señalados porque tienen una importancia básica. Lo que tiene un significado especial para nosotros es el primer “apoyo de base”. Ese chakra está ubicado en el perineo, la región incluida en la salida de la pelvis. Nos han informado que la fuente secreta de la fuerza vital está en el primer apoyo de base, presidido por una imagen simbólica de la diosa Kundalini.


Esta fuerza de potencia extraordinaria puede ser muy destructiva, así como también muy elevada y nos debemos acercar a ella con un enorme equilibrio entre el corazón y la razón. Kundalini tiene la forma simbólica de una serpiente, porque se dice que es “un potente poder oculto que yace enroscado como una serpiente dormida”. En la tradición alquímica occidental, la serpiente está representada por un dragón que está vigilando sentado sobre un tesoro de oro.


Después de muchas vidas dedicadas a la disciplina intelectual y el refinamiento emocional, el chela, o estudiante al que guía su propio gurú, y Maestro Interno con todo cuidado, está listo para poner en funcionamiento ese poder adormecido o enroscado.


El Bardo Thódol continúa con una explicación de ciertos “mantras” o palabras secretas, que al pronunciarlas, ponen en marcha vibraciones que estimulan el aire vital interno, o energía síquica, en los canales invisibles.

 

 

Sin embargo, cuando se liberan las fuerzas de Kundalini, por medio de las acciones adecuadas o equilibradas y suben sin que nada las detenga hacia cada uno de los centros, se desenrolla como una serpiente, penetrando y estimulando con sabiduría uno por uno todos los centros síquicos, hasta que por fin llega al centro principal que está en el cerebro. Todo el cuerpo, tanto el físico como el síquico, se revitaliza y armoniza, de lo cual resulta en una gran iluminación para el yogi. Los aires vitales o fuerzas vitales sirven de algo así como un “enlace síquico-físico”, que une al aspecto individualizado de la consciencia con el aspecto cósmico o universal de la Consciencia, el microcosmos con el macrocosmos, o a la fracción con el entero.


Haciendo a un lado la terminología sánscrita y los simbolismos ocultos arcaicos a favor de la metafísica y el misticismo modernos, uno puede comprender lo que relata el Bardo Thödol acerca de la fuerza de Kundalini. Hay una gran fuente de poder semidormida dentro de cada ser humano. Existen canales vitales para liberar y utilizar este poder, que están asociados con los sistemas central y autónomo y con los centros síquicos. Hasta cierto punto, una parte de esta energía emana constantemente para dirigir las funciones del llamado “ser síquico”. Sin embargo, si se utiliza el sonido con buen juicio, esta gran reserva de poder síquico puede estimularse para que emane una cantidad de energía aún mayor en los diferentes canales y en el cerebro, resultando de ello en una imaginación creativa, así como en una vida noble y virtuosa. Cuando esto se realiza paulatinamente y de manera adecuada, los centros físicos y síquicos están relacionados de una forma tan armoniosa que uno encuentra la realización del ser más elevado y de la Consciencia Cósmica, lo que es una experiencia gloriosa y provechosa. Así el estudiante puede “escuchar internamente” todo aquello que conlleva iluminación e inspiración a una existencia al servicio de la humanidad.


El proceso ordenado que lleva a despertar de manera armoniosa la mencionada fuerza semi-dormida que se encuentra en nuestro interior, siempre seguirá siendo una odisea interna, sin que importe el tipo de misticismo que se siga, ya sea oriental u occidental.


El método oriental, o de ver hacia adentro, es el mismo que el proceso occidental alquímico que ocurre en el interior de cada persona. Por medio del proceso en espiral, poco a poco nos vamos familiarizando con los tres planos de experiencias “intermedias” o tipo Bardo, las llamadas lecciones kármicas, todas las pruebas, tribulaciones y triunfos que son peculiares en cada una de las etapas de nuestra existencia a través de muchos nacimientos, muertes y renacimientos.

 

 

El Bardo Thödol nos dice que si podemos aprender a reconocer y dominar nuestra forma de pensar, ya sea que se nos manifieste en sueños o como un fenómeno externo, entonces obtendremos milagrosamente una apertura trascendental de nacimiento puro dentro de una flor de loto (o rosa), en presencia de Maitreya 5 (o la segunda llegada de Cristo). Los budistas Mahayana consideran a Maitreya como el próximo gran maestro mundial. En este momento está esperando mientras gobierna como rey de los cielos en Tushita, 6 o Reino Occidental Feliz, el paraíso de la Santísima Trinidad, donde viven las entidades especiales que esperan su última encarnación para convertirse en Budas. El concepto oriental del Reino Occidental Feliz podría considerarse como una “chispa sagrada”, la chispa de estar donde uno puede lograr un renacimiento divino dentro de la realidad pura y objetiva del Cósmico; “fusionarse con la gota de rocío de la mente individualizada del Mar Brillante de la Mente Única”.7 La meta de todas las genuinas escuelas de los misterios, ya sea orientales u occidentales, es la de ayudarnos a alcanzar este estado noble e iluminado.

 


Notas:
1 Zimmer, Heinrich, Indian Myths & Symbols in Indian Art & Civilization (Mitos y Símbolos de la India en el Arte y la Civilización de la India) (Princeton University Press/Bollingen Series, Princeton, N.J., 1946) pp. 24 & 98.
2 Evans, Wentz, W.Y., Tibetan Yoga and Secret Doctrines (Yoga Tibetano y Doctrinas Secretas) (Oxford University Press; Londres, Inglaterra, 1976) p xxvii.
3 Evans, Wentz, W.Y., The Tibetan Book of the Dead, (El Libro Tibetano de los Muertos), (Oxford University press; Londres, Inglaterra, 1960), pp. 214-216.
4 Evans Wentz, W.Y., Tibetan Yoga and Secret Doctrines (Yoga Tibetano y Doctrinas Secretas) p. 157.
5 Evans Wentz, W.Y., The Tibetan Book of the Dead, (El Libro Tibetano de los Muertos) p. 190.
6 Evans, Wentz, W.Y., Tibetan Yoga and Secret Doctrines, (Yoga Tibetano y Doctrinas Secretas), p. 220.
7 Ibid, p. 38.
 

 

Por Burnam Schaa, F.R.C.
Revista El Rosacruz A.M.O.R.C. 


Publicado por cutronio @ 15:00  | Simbolismo
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