S?bado, 17 de septiembre de 2011

El Hombre vive varias vidas durante su existencia mortal.


No debe interpretarse que esta aseveración se refiere a la reencarnación, sino que quiere decir que en nuestra existencia física experimentamos varios estados de conciencia, los cuales constituyen diferentes aspectos de la vida que son vividos en forma separada.  


Sin embargo, algunas personas jamás advierten tales estados de conciencia. Toda su vida está limitada a un solo punto de vista: es como si miraran continuamente el mundo a través de una misma ventana.


Las vidas que vivimos son determinadas tanto por motivaciones psíquicas como por motivaciones mentales. Las preferencias que tenemos en nuestra vida privada y las actividades de nuestra vida social son, principalmente, el resultado de decisiones que nosotros mismos tomamos y éstas, a su vez, dependen de nuestra manera de pensar y de nuestros estados emocionales. Es verdad que las circunstancias a las que nos enfrentamos diariamente ejercen también una influencia tremenda en nosotros, pero la forma como reaccionamos a tales estímulos, el sentido en que los interpretamos y la manera como nos adaptamos a ellos dependen de nuestras vida psíquica y mental, es decir, de los estados de conciencia mediante los cuales percibimos e interpretamos las experiencias de la vida.


Existen tres estados de conciencia principales; cada uno de ellos caracteriza una fase de nuestra existencia y son, en realidad, las fuerzas motivadoras que determinan el rumbo que damos a nuestra vida. 


Esos estados de la conciencia son la intuición, el idealismo y la iluminación.


Aunque la mayoría de las personas experimentan los dos primeros y ambos se mencionan con frecuencia, rara vez son comprendidos.


Es muy difícil adquirir el tercero, la iluminación, y aun cuando se obtenga, a menudo se le atribuye algún otro significado. Es por ello que, muchos han recibido iluminación, no han sabido reconocer la experiencia. La vida plena a la cual los seres humanos aspiramos, sea consciente o inconscientemente, sólo puede alcanzarse cuando se coordinan esos tres estados: la intuición, el idealismo y la iluminación. Una manifestación
inconexa de los dos primeros, nunca puede conducir al tercero.

 

Por Ralph M. Lewis, F. R. C.
Revista El Rosacruz, 1990


Publicado por cutronio @ 22:12  | Varios
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